Pangea Ultima estrena Camino a Mictlán

Pangea Ultima es un proyecto que se desarrolla en Alemania, su estructura tiene influencias de cinco continentes en un plano sonoro conceptual que los define como una banda de fusión contemporánea, integrada por José Díaz de León (guitarra, tres y voz), Christian Fehre (Conga fija), Roman Fuchß (bajo eléctrico), incorporándose recientemente Antoine Duijkers (especialista en ritmos africanos) y Christine Corvisier (Saxofón, flauta y voz).



Camino a Mictlán es un álbum que se construye bajo el concepto y visión de la muerte en México, mostrado en nueve temas compuestos por Díaz de León.


«Creo que los mexicanos podemos ofrecer al mundo nuestro concepto de la muerte» — Dijo José Díaz de León sobre la cultura y los pueblos originarios de México —. «De cierta manera es más avanzado que en los países del llamado primer mundo como Alemania. Con la globalización y sobre todo en tiempos de pandemia estamos en una fase de redescubrimiento de estos valores que se encuentran mágicamente incorporados en la realidad mexicana. Aquí en Europa el tema de la muerte es un tabú, la gente le tiene miedo y lo único que quiere es evitarla a como dé lugar. En estos tiempos nos damos cuenta de que no se puede negar la muerte y que el tema es algo fundamentalmente humano a nivel individual y colectivo. Con el disco quiero hacer una propuesta alternativa de ver las cosas para quienes estén abiertos a cambiar su perspectiva». También el músico añadió —. «Estoy entusiasmado y feliz a la vez, es ese sentimiento de: ¡Por fin!, pues ya lo habíamos pospuesto varias veces. Lamento que tengamos que esperar otra vez tanto tiempo para poder presentarlo en vivo, me muero de ganas por hacerlo. El estreno se siente como un alivio total, es como dejar soltar un pajarito que vuela de su nido por primera vez y busca sus rumbos por sí mismo».



José Díaz de León nos cuenta el proceso e inspiración de cada uno de los temas.


El Floridita.

«Es un bolero que dediqué a Joscho Stephan, mi maestro de manouche. El título del trabajo era Loscholero, Joscho, me enseñó a tocar el gipsy-bolero en jazz manouche. Crecí con los boleros mexicanos que escuchaba mi papá mientras nos hacía tortillas de harina y me di cuenta de lo extraordinario que era crecer con un estilo de música, al llegar a otro continente te topas con el mismo estilo pero disfrazado de otra manera. Cuando estuve en Cuba descubrí lo que era el bolero cubano, en la Habana tomé clases de tres con César "El Lento“, quien solía tocar en el Bar El Floridita (En sus tiempos Ernest Hemingway se echaba sus daiquiri). Ahí se unen mis tres experiencias de bolero, el mexicano, manouche y el cubano. Me pareció linda la atmósfera para ambientar el comienzo del disco».


Yolo. « »

Es un tema que compuse para una gira en México en el 2019 y se llamaba Huapanda, pues tienen una parte de huapango y otra de banda. Pero no me gustó el nombre así que le puse Yolo. Yolo, quiere decir corazón en náhuatl y además la palabra se puso de moda aquí en Alemania, refiriéndose a las primeras letras de la frase you only live once que además encaja con el concepto mexicano de la muerte.


Rickshawboy.

Siento que este tema es el sencillo del álbum, ya que se percibe simple (Aunque no lo sea) lleva canto y al mismo tiempo propone algo nuevo, une una sitar indú sobre un montuno salsero poco convencional (Está en tiempo de 7/4). Cuando estuve en la India platicaba con los Rickshaw boys, que son como taxistas en México. Te platican la vida y probablemente no los verás nunca más. El tema está dedicado a la gente que conocemos a lo largo de nuestras vidas y que se queda en ellas, en nuestros corazones para siempre.


Ultimo día.

Un tema groovy-playero con un juego rítmico. Pinta el ambiente de lo que me gustaría sentir si me enterara que me queda un día de vida: Unas chelas en la playa con buenos amigos.


Cempasúchil.

Me encanta esta flor que marcó mi infancia, es una flor tan mágica que tiene mucha dignidad y consuelo. El tema juega con una melodía que se cambia de tiempo cuando se repite. Si la escuchas bien, tienes la impresión de que lo que está desplazado no es ella sino el acompañamiento. Es como un juego de cambios de perspectiva, de esas ilusiones ópticas en las que observas a veces una maceta o a veces dos caras, pero en música. La pregunta que propone es: ¿En qué te orientas?, en el groove o en la melodía, las dos están permitidas, todo depende de tu perspectiva y como quieras ver o escuchar el mundo.


El Calaco..

Empieza y termina con grooves africanos de Guinea Bissau que aprendí de unos músicos viajeros en Senegal. Me di cuenta de la semejanza rítmica que tiene con el son cubano. La idea era unir estos dos grooves en un solo tema. Me imagino a una calaca bailando. El nombre es la masculinización con un juego infantil de palabras. Si hay calacas también debería haber calacos, me los imagino bailando este ritmo.


El Baile de la Catrina.

En Colonia el Carnaval es una tradición muy viva, hace unos años se puso muy de moda que las mujeres se pintaran como La Catrina, Los niños lo adoran, me parece muy lindo ver como esta tradición sale de México y se expande. Se trata de una rumba guaguanco cubana a la que le compuse una clave en 5/4. Es como el baile femenino después de El Calaco.


Sierra Madre.

Es un huapango y uno de los primeros temas del álbum que compuse. ¿Cómo vas a explicarles a músicos que no crecieron con el huapango qué es? No se puede exigir que suene al original, por eso dejé bastante libertad. Es un huapango en jazz. El texto trata de un viaje espiritual, de una fase de mi vida en la que estuve muy enfermo y de las gracias que le doy a la vida por estar sano de nuevo.


Mictlán.

El dron de un didgeridoo para un Alaapanam (Introducción en la música clásica indú) de Sitar. Es una idea muy simple que tuve para unir el sonido característico de dos continentes, Australia al subcontinente Indú. El didgeridoo se escucha durante todo el tema, las armonías se adaptan a una sola nota. Un efecto psicodélico que me hace imaginar cómo sería la estancia en el Mictlán.




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